NUESTRA HISTORIA

153 años reflejan la solidez y la capacidad de crecimiento de Panaderías Del Pilar, empresa que durante este tiempo ha evolucionado guiada por la convicción de buscar siempre el mejor producto para satisfacción de sus clientes. Así es que en la actualidad brinda productos con altos estándares de calidad, sumamente exquisitos.

A fines del siglo XX, en una de las esquinas más importantes de la ciudad de Córdoba, se vendía el mejor pan de la zona, frente a la Iglesia Del Pilar.

No había persona que después de misa no se tentara con ese aroma característico del pan casero recién horneado. La gente se juntaba y en un segundo a la canasta de mimbre que rebalsaba se quedaba con sólo unas pocas migas.

La demanda era tal, que su dueño Salvador, un inmigrante español que hacía poco había arribado a la ciudad de Córdoba con toda la esperanza y fé de conquista decide inaugurar su primer panadería a la que denominó Del Pilar, en honor a la Iglesia que lo vió nacer y fue testigo de sus primeras ventas. Había una magia especial y así comienza la historia de la Panadería Del Pilar, que desde sus inicios tuvo valor, convicción, esperanza, fé y amor por hacer un buen trabajo todos los días.


MISIÓN

Determinar, anticipar y satisfacer las necesidades de alimentación de la comunidad, elaborando y comercializando productos panificados y de repostería nutritivos y de calidad, reflejando el sabor de lo tradicional a través de procesos eficientes y amigables con el ambiente, apoyado en el valor y desarrollo de las personas que la componen buscando la distinción en el mercado y agregando valor a la comunidad.

VISIÓN

Ser una empresa familiar líder y en continuo crecimiento, con presencia local y expansión nacional, que se distinga por proporcionar calidad de productos elaborados y el servicio de atención requerido por nuestros clientes, una rentabilidad sostenida a sus accionistas, oportunidades de desarrollo profesional y personal a sus empleados y una contribución positiva a la sociedad actuando con compromiso empresario.

¡HACEMOS COSAS RICAS!